viernes, 26 de junio de 2009

Chichicastenango






Al fin fuimos a Chichicastenango. Es un pueblo de mayoría Maya, donde cada jueves y domingo hay uno de los mercados más grandes e interesantes de Guatemala. Se reunen allí vendedores de todo: fruta, verdura, carne, ropa, remedios milagrosos, pollitos de colores... Este mercado atrae dos veces por semana a un montón de indígenas Maya (naturales, se denominan ellos) que venden sus productos, y un sinfín de gente que va a comprar o simplemente a pasar el día en el bullicioso mercado. Por supuesto, hay turistas que llegan a pasar unas horas y otros como nosotros que llegamos un día antes del mercado para verlo prontito por la mañana. La verdad es que es otro mercado más de Guatemala, solo que más grande. Aun así, vale la pena verlo y pasear por el pueblo y su coloreado cementerio, aunque diga la Lonely Planet que es peligroso. El cementerio está lleno de panteones que las familias de los muertos pintan regularmente de vivos colores. Además, cada tarde hay rituales Maya que incluyen hogueras muy vistosas de noche.

Pero lo mejor de Chichicastenango fue la gente que conocimos allí el sábado, antes del mercado. Primero coincidimos con una pareja de catalanes (Carme i Joan) que estaban viajando por Guatemala, y están estudiando en Tapachula, México. Luego llegaron al hotel otra pareja de suizos de 60 y 63 años que ya estaban un año y medio viajando en bici por medio mundo (podéis ver su web a la derecha). Luego se juntaron dos argentinos, Diego y Sebastián, fotografos. El primero está viajando por Latinoamérica casi un año, y el segundo había estado en Tegucigalpa (Honduras) haciendo algún taller de fotografía, y estaba aprovechando para viajar tranquilamente por Centroamérica. Nos juntamos una noche de apagón (¡sorpresa, y sin lluvia!) en la terracita del hotel a la luz de las velas y compartimos experiencias y proyectos. Al final, como no podía ser de otra manera, acabamos arreglando los problemas del mundo hasta las 23:00. Todo un récord para nosotros, que normalmente nos íbamos a dormir a eso de las 20:00. Pero disfrutamos muchísimo de la compañía tan interesante. Al día siguiente, en el mercado vimos de todo y no compramos nada (ya tendremos tiempo para eso) y nos juntamos con Sebastián para comer en uno de los puestos del mercado. Andy se puso a hacer tortitas de maíz con las cocineras, que primero reían y después nos pedían dinero por hacerles fotos.

De Chichicastenango aún teníamos que ir a Quetzaltenango (nada especial) y ya a México, donde nos esperaba Chiapas, tierra de revolucionarios Zapatistas.

Viva Zapata, pues.

¡Salud!

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